Haz todo lo que está en tu corazón, porque Dios está contigo. Dios te ama y quiere satisfacer los deseos de tu corazón. Los deseos a los que Dios se refiere no son impulsos momentáneos, sino anhelos profundos que hay en tú corazón y que están en armonía con su voluntad. Deléitate en Dios y te concederá las peticiones de tu corazón. Entrégale todo tu ser y dale el primer lugar en tu vida y todos tus deseos, sueños, anhelos y peticiones, se te serán concedidas.
Él te dio esos sueños que marcaran a su tiempo una gran diferencia...